Los siguientes son algunos ejemplos de injerencia extranjera en las comunidades étnicas. Estos ejemplos se basan en las experiencias que las comunidades han transmitido al Ministerio para las Comunidades Étnicas.

En estos ejemplos, “Estado extranjero” significa cualquier país que no sea Nueva Zelanda, es decir, todos los países menos Nueva Zelanda.

Problemas con el pasaporte y el visado al viajar

A menudo, los miembros de la comunidad quieren viajar a sus países de origen para ver a sus amigos y familiares. Para hacerlo, puede que necesiten recurrir a los servicios consulares, es decir, a los servicios que presta la embajada o el consulado de un país a sus ciudadanos en el extranjero. Entre esos servicios se encuentran la expedición de pasaportes, visados y documentos de viaje, y la gestión de otros asuntos legales.

El personal consular de un Estado extranjero ha dicho a los integrantes de una comunidad étnica de Nueva Zelanda que no les renovarán el pasaporte ni les concederán visados si se asocian con grupos o personas neozelandeses que critican a ese Estado extranjero. Esto hace que la comunidad se sienta incapaz de expresar sus opiniones, hablar con determinadas personas, manifestarse o unirse a grupos. Debido a esas restricciones, la comunidad que vive en Nueva Zelanda se sienta atrapada y controlada por el Estado extranjero. El hecho de que las personas no puedan viajar para ver a sus familiares y amigos afecta en gran medida a sus familias y su bienestar.

Acciones que afectan a los lugares de culto

El lugar de culto de una comunidad fue objeto de injerencia extranjera. Un nuevo miembro, que parecía muy religioso, se implicó mucho en las actividades religiosas de la comunidad. Empezó a hablar mucho de política y a decirle a la gente que apoyara al Gobierno de su país de origen. Quería que en los sermones se hablara de política. También intentó impedir que las personas criticaran al Estado extranjero. Fue dicho Estado quien encargó a esa persona que hiciera todo eso.

Los miembros de la comunidad que criticaban al Estado extranjero cuando estaba presente el nuevo miembro recibían amenazas anónimas a través de mensajes de texto y de las redes sociales. Esto nunca había ocurrido antes de la llegada del nuevo miembro. La comunidad comenzó a sospechar que el nuevo miembro informaba al Estado extranjero, pues se dio cuenta de que los problemas habían comenzado a aparecer luego de que este llegara y tratara de hacer que la gente apoyara a dicho Estado. Esta situación hizo que la gente se sintiera insegura y comenzara a desconfiar de los demás. A la comunidad le resultaba difícil reunirse y centrarse en su fe en ese lugar de culto.

Vigilancia de las comunidades por parte de un estado extranjero

Los integrantes de una comunidad notaron que una de las personas que la integraba se estaba comportando de forma sospechosa: parecía estar constantemente preguntando por las opiniones y actividades políticas de los demás. La comunidad se enteró de que el Estado extranjero le había pedido a esa persona que informara a su embajada en Nueva Zelanda sobre las personas que criticaban al Gobierno de su país de origen.

Algunos miembros de la comunidad que habían hablado con esa persona y criticado al Estado extranjero tuvieron complicaciones inesperadas, como problemas de visado e interrogatorios en el aeropuerto cuando llegaron a su país de origen. Nunca antes habían tenido esos problemas. Creen que los problemas ocurrieron porque sus conversaciones con esa persona de la comunidad se habían transmitido a la embajada. Esto condujo a que la gente de la comunidad tuviera miedo, desconfiara y dejara de expresar sus verdaderas opiniones.

Publicación no autorizada de información personal, abuso y acoso en Internet

Una persona de la comunidad que suele criticar públicamente a un Estado extranjero en las redes sociales sufrió injerencia extranjera. Fue objeto de una práctica que se conoce con el nombre de doxing o doxeo: sus datos personales, como su dirección, número de teléfono y correo electrónico, se publicaron en Internet. Las personas que hicieron esto lo hicieron por encargo del Estado extranjero. La persona de la comunidad recibió llamadas y mensajes amenazadores. En sus cuentas de las redes sociales también recibió muchos comentarios insultantes. La persona de la comunidad sintió mucho miedo e inseguridad.

Más tarde se descubrió que el doxing había sido realizado por personas que se encontraban en Nueva Zelanda y trabajaban para el Estado extranjero. El objeto de esta práctica había sido atemorizar a la persona de la comunidad para que dejara de criticar públicamente al Estado extranjero en las redes sociales. La persona dejó de expresar sus opiniones en las redes sociales y de denunciar.

Acciones dirigidas contra familiares en el extranjero

Una persona de la comunidad fue abordada por alguien que representaba a un Estado extranjero. Le dijeron que su familia en su país de origen sería perjudicada a menos que ella se uniera a un grupo organizado por ese Estado. El objetivo del grupo era difundir mensajes políticos dentro de la comunidad en Nueva Zelanda en nombre del Estado extranjero. La persona de la comunidad no quería unirse al grupo, pero temía por su familia y sintió que debía hacerlo para mantenerla a salvo.

Al verse obligada a unirse al grupo, la persona se sintió amenazada e insegura. Procuró no decir nada que demostrara que no respaldaba al grupo. Sintió que no podía expresar lo que verdaderamente pensaba: se le arrebató la libertad de expresión.

Amenazas contra los activistas y sus familias

Un activista que había criticado a su país de origen fue agredido por las autoridades cuando regresó a dicho país. La comunidad en Nueva Zelanda se enteró de lo ocurrido y estaba muy preocupada de que lo mismo le ocurriera a alguno de sus conocidos.

Unos meses más tarde, en Nueva Zelanda, una persona de la comunidad recibió mensajes amenazadores en los que se le advertía de que tuviera cuidado si viajaba al extranjero. En Nueva Zelanda, esa persona había hablado acerca de los problemas de derechos humanos que había en su país de origen. Ahora esta persona tiene temor de visitar a su familia y de detenerse en países que podrían ejecutar órdenes de detención emitidas por el Gobierno de su país de origen.

Los funcionarios de ese Gobierno visitaron a los familiares de la persona de la comunidad en su país de origen, y ahora estos le han pedido que deje de hablar en Nueva Zelanda acerca de los problemas de derechos humanos que hay en su país. Esa presión hizo que la persona de la comunidad interrumpiera el contacto con su familia, ya que temía por su seguridad. También le preocupa su propia seguridad y su libertad de expresión en Nueva Zelanda.

Privación del acceso a los servicios bancarios tras hablar públicamente

Una persona de la comunidad se pronunció en contra de su país de origen ante los medios de comunicación de Nueva Zelanda. Después de hacerlo, recibió una llamada telefónica de su banco en Nueva Zelanda en la que le informaban de que sus cuentas habían sido congeladas porque su nombre figuraba en una lista internacional de personas acusadas de delitos graves. Esta práctica se denomina debanking. La persona dejó de tener acceso a su dinero porque se le congelaron las cuentas bancarias.

La persona de la comunidad estaba muy preocupada, porque no había cometido ningún delito. Pensaba que su país de origen había incluido su nombre en la lista para intimidarla e impedirle que criticara a su país. Sentía que no tenía más remedio que dejar de hablar.

Presión sobre los organizadores de eventos para que proporcionen información

Una comunidad étnica estaba organizando un evento cultural. Un representante del Gobierno del país de origen de la persona que organizaba el evento le ofreció a esta última una importante donación, pero le dijo que solo la recibiría si le transmitía información personal sobre otras personas de la comunidad.

La persona que organizaba el evento se sintió muy incómoda con la oferta. Sentía que tenía que aceptar la donación para apoyar el evento, pero no quería revelar información personal de la comunidad. Rechazó la donación, pero con miedo. Le preocupaba lo que le pudiera pasar por haber dicho que no. Comenzó a resultarle difícil seguir viviendo con tranquilidad en su propia comunidad.

Coacción financiera para que se vigile a los miembros de la comunidad

Una persona de la comunidad estaba pasando por dificultades económicas. Otra persona de la comunidad se puso en contacto con ella en nombre de un Estado extranjero para ofrecerle trabajo. El trabajo consistía en vigilar a algunas personas de la comunidad en Nueva Zelanda e informar al Estado extranjero para que este se enterara de si alguien hablaba mal de él.

La persona de la comunidad se sintió angustiada. No quería vigilar a su comunidad. Se estaba utilizando su situación económica para coaccionarla. Dijo que no, pero le preocupaba que le pasara algo por haber rechazado la oferta. Comenzó a aislarse de la comunidad por miedo a que volvieran a abordarla. También perdió la confianza en la comunidad, pues no sabía quién más podría estar involucrado en esas actividades.

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